Follándose a la sensual hija de su amigo

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Sabía que estaba mal, pero es que no podía evitar desear a esa rubia jovencita. La hija de su amigo estaba tremenda, era sensual, ardiente, quería polla, y aceptó irse con él un fin de semana a su casa de las afueras para tomar algo, disfrutar de las vistas y sobre todo abrir su hermoso coño para que la follara apasionadamente todos los días de su estancia. Contemplaron el paisaje, se besaron, se desnudaron con pasión y se lo comieron todo. A la rubia le encantan las pollas maduras y que la sepan meter bien, y a él follar en el sofá es algo que siempre le ha dado mucho morbo, así que pilló por banda a esa jovencita y disfrutó de su coño en diferentes posiciones antes de correrse sobre su boca y sus tetas.

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