Corrida en las tetazas gigantes de su hermanastra

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El otro día se encontró a su hermanastra en el balcón tomando algo y se fijó en lo buena que estaba, joder, qué hembra, a la luz del día y con ese escote sus tetazas gigantes eran imposibles de no mirar. Total, que se puso a hablar amistosamente con ella, que por algo ahora eran hermanos sobre el papel, y algo empezó a ocurrir, porque la conversación y la copa que se estaba tomando la muchacha los arrastraron adentro para quitarse la ropa. Qué hermosura de tetas cuando su hermanastra se quitó la ropa y le dijo sensualmente que viniese hacia ella para hacerle una mamada. Sin mediar demasiadas explicaciones, ella se subió sobre su polla y se lo folló hasta dejarlo con una necesidad de correrse que soltó en todas sus tetas.

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